Cerrado por renovación

Estar cerrados por renovación no significa desaparecer, sino aprender a cargar lo que hemos perdido.

Este corazón fue el primero que hice. Y hoy se lo dedico a cualquiera que haya tenido que cerrarse y seguir adelante a la vez.

Lo dibujé en la página de un libro de Julia Cameron, The Right to Write. Estaba en un hotel en Fort Hood, cubriendo a tropas que estaban a punto de ir a la guerra. Al mismo tiempo, mi propio matrimonio se estaba terminando—aunque todavía no estaba lista para aceptarlo, ni mucho menos para contárselo a nadie.

Vuelvo a él con frecuencia.

A veces se convierte en mi espacio de descanso, donde me quedo por un tiempo. Otras entreo y salgo como me convenga. Algo que he tenido que hacer mucho en los últimos meses.

El 12 de enero, mi camarógrafo y uno de mis amigos más cercanos, Edwing Lopez, falleció a causa del cáncer. Corrimos juntos durante años. Fue la primera persona en leer cada capítulo de este proyecto. Creía profundamente en él y estuvo involucrado desde el principio. Su pérdida dejó una soledad silenciosa y constante—de esas que no gritan. Simplemente se quedan.

Esa pérdida llegó después de habe tenido que dejar ir a mis dos perros en diciembre. Troy y Uma no eran solo mascotas. Eran mis mejores amigos. Mis compañeros de sueño. Mi familia. Estuvieron a mi lado durante gran parte de mi proceso como pintora y a lo largo de la escritura del borrador de mi libro. Fueron testigos del trabajo, y de vida.

Y aun así, seguí adelante.

Sigo entregada a este proyecto segura de que los tres me lo habrían exigido. Fueron parte de él. Troy y Uma estuvieron presentes durante la creación. Edwing me acompañó en la escritura — cada capítulo, cada borrador.

Los extraño. Eran mis pilares.

Pero no puedo quedarme cerrada.

Así que entro y salgo de este corazón — en busca de paz, de soledad, de recuperar fuerzas. A veces descanso ahí. Otras veces regreso al mundo llevando conmigo lo que ellos me dieron.

Espero que esta imagen les sirva de recordatorio de que podemos sentir dolor y alegría al mismo tiempo. Que podemos desmoronarnos y reconstruirnos dentro de la misma temporada. Que estar cerrados por renovación no significan ni ausencia ni olvido, solo que estamos aprendiendo a vivir honrando los recuerdos.

Si esta temporada te resulta familiar, espero que este corazón te traiga consuelo.

Anterior
Anterior

Ni es mi circo, ni son mis monos

Siguiente
Siguiente

Me quiero… ¡Y mucho!