Blog
No hay superhéroes con cuatro horas de sueño.
La capa sigue ahí. Colgada. No me rendí. Escuché el grito de mi corazón. Me merezco la SIESTA.
Ni es mi circo, ni son mis monos
Un chat de grupo explota a medianoche y mi sistema nervioso también. Entre monos imaginarios y párrafos interminables entendí algo incómodo: no todo lo que se desmorona es mío para sostener. No es mi circo. No son mis monos.
